2016/04/07

A Chile le falta Japón

Las personas que visitan Japón coinciden en una cosa: la amabilidad de sus habitantes es a toda prueba. Y algo podemos (o debemos) aprender de ellos para tener una mejor convivencia.
Por: Fran Opazo, @lavidanomade en Twitter.
Cuando llegué de Tokio tenía muchas ganas de escribir este artículo. En ese último viaje me di cuenta que a mi vida le había faltado Japón y le había sobrado Chile.
No solo a Chile le falta Japón, también a muchos otros países, pero soy chilena y este es el país que me interesa. Solo estuve una semana en Tokio: una capital de poco más de 13 millones de habitantes que bien podría ser una ciudad colapsada. Pero no lo es. Al contrario. La gente respeta al prójimo, sonríe, intenta no incomodar al otro, mantiene la compostura ante los conflictos —quizás demasiado—. Por ejemplo, se solicita no hablar por teléfono o hablar muy despacio en el metro, y utilizan máscaras para no contagiarle un resfriado al resto. Y no solo eso. Son tan amables que pareciera que lo llevan en el ADN. Entras a una tienda y te sonríen, no sabes si de nervios o de alegría.
Y aunque no hables ni una gota de japonés, van a intentar ayudarte. Y así funciona Tokio, en armonía,incluso cuando el metro está que revienta y la humedad supera el 70% en verano. Esto lo observé en una semana. Y en una semana de vuelta en Chile, observé totalmente lo contrario.
Me parece que los chilenos estamos sumamente agresivos e intolerantes. Es algo que podemos ver en la calle, en Facebook, en los comentarios de los diarios en línea, en las salas de clases, en el metro. Hinchamos el pecho con el eslogan de que somos el país más solidario del mundo, pero no tenemos tapujos en pasar a llevar al vecino.
Algunos podrían argumentar que este es un fenómeno que se produce principalmente en Santiago. Pero pensemos: en la capital se concentran casi 7 millones de personas. Es evidente que ahí se potencian las malas actitudes. La gente está estresada y la mala onda es contagiosa. Pero muchas veces son estas mismas personas de provincia que critican a Santiago las que poseen estas actitudes. ¿Será que es contagioso?
Los japoneses también podrían argumentar que están estresados: no voy a negar que no es un país perfecto, es una cultura trabajólica, es la nación con menos actividad sexual en el mundo y con una de las tasas más altas de suicidio. ¿Entonces? ¿Cómo lo hacen para vivir en convivir en perfecta armonía?
Siempre se me viene a la mente un amigo diciéndome "¿Por qué no te gusta Chile?" No es que no me guste el país, pero no me gusta que me empujen, que me manoseen en el metro, que me atiendan pésimo en una tienda —aunque hablemos el mismo idioma y nos entendamos perfectamente—. No me gusta llegar siempre a la hora y que me dejen esperando 10, 20, 30 minutos o más. No me gusta ver a la gente tirando basura a la calle, no me gusta que mi vecino me grite después de pedirle amablemente que no escuche reggetón a todo volumen hasta las 6 am de un día de semana.
Y no me tiene porqué gustar nada de esto. No tengo porqué acostumbrarme a ser agredida constantemente. No tengo porqué aceptar que me falten el respeto a mí y a los demás. Hay un mundo allá afuera donde se puede vivir en paz y las cosas funcionan, pero somos nosotros quienes tenemos que hacer que funcionen, partiendo por actitudes cotidianas que pueden parecer pequeñas, pero que hacen la vida más fácil y agradable, para que a Chile no le falte tanto Japón.
Lee a continuación 6 razones para amar a Tokio.
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