2016/03/17

Lula acepta ministerio de Casa Civil pero oposición recurrirá a la justicia y convoca protestas

Juez difundió grabación telefónica que sugiere que Rousseff le ofreció el cargo para protegerlo de las investigaciones.

Por Isabel Ramos J.
Lula acepta ministerio de Casa Civil pero oposición recurrirá a la justicia y convoca protestas
Tras varios días de especulaciones, el gobierno brasileño confirmó ayer que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva se sumará al gabinete como ministro de la Casa Civil, con lo que obtendrá fuero ante las investigaciones por corrupción. Lula reemplazará a otro miembro del Partido de los Trabajadores (PT), Jaques Wagner. Pero las críticas no se hicieron esperar. Moody’s afirmó que la decisión indica que la prioridad del gobierno es la situación política, en desmedro de la consolidación fiscal.
“La agenda de desarrollo, de crecimiento con justicia social y el diálogo con los movimientos populares ganarán un gigantesco refuerzo” con la llegada de Lula, escribió Wagner, quien asumirá como jefe de gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, en Twitter. El gobierno publicó ayer en la noche una edición extra del “Diario Oficial” formalizando la nominación de Lula.
Sin embargo, la llegada de Lula no fue bien recibida por todos. La oposición convocó a los parlamentarios y a la población a manifestarse en contra de la decisión.
Anoche había 1.500 manifestantes frente al palacio de Planalto, según cifras de la Policía Militar del Distrito Federal, mientras adentro la mandataria se reunía con parte de su gabinete. Medios locales daban cuenta de otras protestas en varias ciudades del país.
Asimismo, la oposición anunció que intentaría impugnar la nominación en tribunales para evitar que el ex mandatario asuma.
Por su parte, la agencia Moody’s aseguró que los cambios ministeriales indican que la prioridad del gobierno es la situación política y no la búsqueda de la consolidación fiscal.
En una nota, la analista de la firma responsable por el rating de Brasil, Samar Maziad, afirmó que los escenarios de Moody’s ya incorporan la posibilidad de que los eventos políticos compliquen la perspectiva de crédito del país.
Según ella, eso está en línea con la decisión de la agencia de rebajar la calificación a “Ba2” con perspectiva negativa.
Caso pasa al Supremo
Pero las críticas más importantes son las que apuntan a que la llegada de Lula al gabinete se maquinó para que el referente del PT obtenga fuero ante las investigaciones por corrupción, lavado de dinero, ocultación de patrimonio y apropiación indebida.
A partir de la nominación, las pesquisas ya no serán encabezadas por el juez Sergio Moro, quien encabeza la operación Lava-Jato (el esquema de corrupción de Petrobras) desde Curitiba, sino que por el Supremo Tribunal Federal (STF).
El juez Moro divulgó ayer la grabación de una conversación telefónica entre Rousseff y Lula que sugiere que la mandataria intentaba proteger a su mentor político. En el diálogo, la presidenta le dice que le enviará el documento confirmando su nominación al gabinete, lo que debe usar sólo “si es necesario”.
La publicación de esta transcripción “empeora las cosas”, dijo Thiago de Aragao, socio y director de estrategia en la firma de consultoría de riesgo político Arko Advice, a Bloomberg. “La situación obviamente está escalando”.
Rousseff compareció ayer ante los medios en el Palacio de Planalto para defender la nominación de Lula. Respecto de las críticas porque ahora tendrá fuero, la presidenta afirmó que el fuero no va a impedir la investigación y, como ejemplo, citó que hay otras autoridades con los mismos privilegios que también están siendo investigadas. Detrás de estas críticas “existe una sospecha contra el STF”, aseveró. Pero sí aprovechó la ocasión para defender a su mentor: “los criterios de investigación son totalmente extraños”.
Rousseff dijo además que no habrá cambios en la política económica. Expresó que el gobierno no usará reservas internacionales para financiar inversiones, sino que sólo sacará los recursos para defender al país ante las fluctuaciones externas.
“¿Qué historia es esa de que el presidente Lula no tiene un compromiso con la estabilidad fiscal, con el control de la inflación?”, preguntó la mandataria. “Lula viene, va a ayudar, vamos a recuperar el crecimiento, la estabilidad fiscal y el control de la inflación”, declaró.
Plan de reactivación
Según fuentes del gobierno, Lula llega al gobierno con una meta clara: recomponer la base de apoyo del gobierno en el Congreso para evitar la impugnación de Rousseff e implementar un plan económico que permita reactivar la economía del país, sumida en su peor recesión desde los años ‘30.
El “plan de reactivación nacional” será coordinado por el ex mandatario y una de sus metas será evitar que se sigan destruyendo empleos, dijo una fuente del gobierno al medio local Valor Económico.
El plan no significará un “giro a la izquierda”, afirmó la misma fuente, pues estará comprometido con las directrices para el área fiscal ya presentadas en febrero por el ministro de Hacienda, Nelson Barbosa, que prevé la fijación de un límite para el gasto público del país.
Sin embargo, el plan sí prevé que se destinen más recursos al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y al programa Mi Casa Mi Vida. Esto señala de Lula asume un ajuste fiscal más gradual que el diseñado por Barbosa.
Otro de los cambios que gatillaría la llegada de Lula al gabinete sería un cambio en el banco central: tras cinco años Alexandre Tombini estaría dispuesto a dejar su cargo como presidente de la institución para facilitar el regreso de Henrique Meirelles, lo que fue bien recibido ayer por el mercado.
Pero esto fue negado por Rousseff. Barbosa y Tombini “están más dentro del gobierno que nunca”, afirmó la mandataria.
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