2015/11/25

Información financiera y confianza

José Monsalve Presidente, Asociación Auditores Externos A.G.

Por
José Monsalve

En estos tiempos de desconfianzas cruzadas en la sociedad, parece conveniente efectuar un análisis objetivo sobre la calidad de la información financiera de uso público que utilizan los inversionistas que operan en nuestro mercado de capitales para asignar sus recursos. Es cierto que a nivel mundial y local han existido casos aislados de información financiera errónea en sociedades abiertas, pero esto no debe impedirnos ver el bosque de los miles de estados financieros emitidos correctamente, por supuesto sin interés ni cobertura mediática cuando las distintas instituciones que supervisan, controlan o gestionan funcionan: superintendencias, bolsas de valores, corredoras de bolsa y asesoría financiera, auditores externos, clasificadoras de riesgo, directorios y comités de auditoría, administración de las compañías, unidades de auditoria interna, contraloría y compliance y, además, la prensa económica investigativa.

Con esta cantidad de actores y funciones no parecería necesario establecer más regulaciones o nuevos controles, pero la complejidad creciente de los negocios, inestabilidad del clima económico mundial, riesgo de corrupción y crisis de deuda de algunos países, hacen que tanto la estrategia así como materias de supervisión y control de los negocios, deban ser reevaluadas en forma constante. Por supuesto, el mejor control en cualquier actividad es disponer de personas honestas. En los negocios, es necesario además que existan canales de denuncia que permitan que la información sobre eventuales malas prácticas fluya al directorio.

En lo que respecta a los auditores externos, la calidad de las auditorías se encuentra hoy en su mayor nivel comparativo de siempre, impulsada por el impacto de los cambios en el uso de tecnologías, la globalización de los mercados y cambios regulatorios convergentes con mercados de capitales más desarrollados.
Este nivel es consecuencia asimismo del foco específico de la profesión en incrementar la calidad en aquellas materias en que se ejerce juicio o criterio profesional, como por ejemplo la razonabilidad de las políticas contables empleadas en el reconocimiento de los ingresos, el uso de estimaciones incluidos fair values, empresa en marcha y lo adecuado de las revelaciones, etc. La discusión oportuna de estos temas con los comités de auditoria o directorios, en las cuales la independencia de juicio e idoneidad técnica resultan clave, ha contribuido a que los estados financieros preparados por la administración de las compañías reflejen en forma razonable su situación financiera conforme a IFRS, en beneficio de todos los inversionistas. Y esta confianza en la objetividad de la información financiera es vital para el funcionamiento de nuestro mercado de capitales.

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