2012/03/06

Republicanos, listos para el Supermartes

Washington, Estados Unidos, marzo 6, 2012.- Desde comienzos de los 80, las primarias del Supermartes ha sido consideradas el momento más crucial del proceso de nominación presidencial en Estados Unidos, una suerte de ensayo general para quienes aspiran llegar en hombros de la multitud a la Casa Blanca y un momento de definición para quienes, tras los resultados de la jornada, consolidan su condición de "inevitables" o se ven obligados a bajar bandera y ordenar el repliegue de sus ejércitos. 

Desde que en 1988 el demócrata Mike Dukakis consiguió una aplastante victoria en las primarias del Súper Martes, los estrategas demócratas y republicanos suelen dibujar una línea imaginaria en el espacio y en el tiempo de sus cálculos electorales. A partir de ella, se produce la escapada de los más fuertes y, en consecuencia, el abandono de los más débiles. 

Sin embargo, ha habido excepciones notables, como cuando en 2008, en medio de una encarnizada batalla, los aspirantes demócratas Hillary Clinton y Barack Obama se enzarzaron en uno de los Súpermartes más grandes y reñidos en la historia de Estados Unidos, cuando estuvieron en disputa 23 estados, a diferencia de hoy que se disputan 10 Bajo un virtual empate técnico, Clinton se hizo con 12 de los estados, mientras Obama reclamaba victoria en un total de 11. Sin embargo, en la siempre enredada contabilidad de los delegados en juego, Obama fue el gran ganador con un total de 847, contra los 834 de Clinton, con lo que, a la larga, le consolidó como el nominado del Partido Demócrata a la presidencia. 

Salvando distancias, durante el Supermartes de hoy los cuatro aspirantes del Partido Republicano se disputan un total de 10 estados, con una bolsa de 437 delegados en juego. 

Si nos atenemos a las proyecciones en cuanto a la repartición de delegados, Mitt Romney se perfila como el gran ganador con un total de 212. Y, si lo hacemos a partir de las victorias que cada uno de ellos reclamará la noche del martes en los 11 estados en contienda, Romney también se perfila como el vencedor en, al menos, cinco de ellos. 

En las primarias de hoy estarán en juego los estados de Alaska, Dakota del Norte, Georgia, Idaho, Massachusetts, Ohio, Oklahoma, Tennessee, Vermont y Virginia. 

“En términos absolutos, nuestro cálculo es que Romney se hará con el mayor número de delegados”, adelantó Larry Sabato, de la Universidad de Virginia, al pronosticar un total de 212 delegados para el ex gobernador de Massachusetts y una cuota de 163 para Rick Santorum. 

A pesar de ello, las proyecciones que auguran la victoria en términos absolutos de Romney en las primarias del Supermartes, la gran pregunta que hoy se hace la mayoría de los analistas es la de si, acaso, el favorito en las encuestas se sumará una victoria en Ohio, el estado que por regla general dictamina el carácter de "presidenciable" para todo aquel que aspire a ocupar la oficina oval de la Casa Blanca. 

Sin Ohio, ese inmenso vivero electoral, muy pocos han conseguido llegar a la presidencia. 
“Romney necesita ganar en Ohio para consolidarse como un candidato creíble. Y, a diferencia de Michigan, donde jugó en casa, en Ohio lo tendrá más complicado pero, al final, creo que conseguirá alzarse con una victoria en ese estado”, añadió Sabato para vaticinar un triunfo que, por el momento, no comulga con la mayoría de las encuestas en Ohio donde el gran favorito es Rick Santorum. 

Según la más reciente encuesta de la Universidad de Quinipiac, difundida ayer, Romney tiene 34% de las preferenciasen Ohio, seguido de cerca por Santorum con 31%, Newt Gingrich con 15% y Ron Paul 12%. 

De las elecciones que serán claves, Ohio ocupa un lugar especial. De hecho, ese estado pondrá a prueba la capacidad de los aspirantes en contienda para conectar con ese amplio espectro demográfico de la América profunda que incluye a un importante sector rural, conservador y evangelista pero también un sector más citadino y moderado, especialmente en las ciudades de Cleveland y Cincinnati. 

Talón de Aquiles 

Precisamente, si partimos de la capacidad para conectar con el electorado, Romney se ha desempeñado bien hasta ahora en los estados del noreste y del medio oeste. Sin embargo, su talón de Aquiles está en los estados del sur, donde tendrá muy complicado hacerse con el apoyo de ese electorado evangelista, que será clave hoy en la anunciada victoria de Santorum en Tennessee y Oklahoma. 

En el caso de Gingrich, que podría tener la última oportunidad para "resucitar" para volver al cuadro de los presidenciables, su única esperanza es la de Georgia, estado que representó durante varios años en el Congreso y en el que se mantiene con una ventaja confortable de más de 12 puntos porcentuales, según el sondeo realizado por Rasmussen. 

A pesar de que Gingrich desea ampliar su victoria a los estados del sur, es decir, en Oklahoma y Tennessee, los últimos sondeos indican que Santorum le ha desplazado en todas las preferencias, reduciendo así su margen de victoria a Georgia, adonde se ha atrincherado con la esperanza de conseguir una victoria honrosa que le salve de la quema fulminante tras los resultados del Supermartes. 

En resumen, aunque la victoria de Romney parece segura en las primarias de hoy, la gran incógnita es si podrá imponerse en el estratégico estado Ohio y si acaso será capaz de sumar a su eventual batalla frente a Obama el apoyo del sur evangelista y conservador, mientras lastra sus posibilidades para pasar a la historia como el primer presidente mormón en la Casa Blanca.



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