Dado el complejo escenario de la compañía en términos financieros, es posible que se materialice una amortización extraordinaria de títulos.
En medio de la crisis financiera que vive La Polar, cerca de US$140 millones en bonos securitizados son los que actualmente están dispersos en el mercado, cuyos tenedores podrían sufrir un impacto negativo dado el actual escenario de la compañía.
En 2009, dos líneas de bonos securitizados –realizado por BCI Securitizadora– fueron colocadas a través de dos líneas: la primera perteneciente a la serie A, por $34.500 millones (unos US$74 millones), con vencimiento para julio de 2013, cuyos principales tenedores son las AFP y fondos de inversión privados con $24.000 millones. Le siguen los fondos mutuos con $9.000 millones, y las compañías de seguro con menos de $3.000 millones. La otra es una línea subordinada de la serie C, por $30.500 millones (unos US$65 millones), con fecha para octubre del mismo año.
En 2009, dos líneas de bonos securitizados –realizado por BCI Securitizadora– fueron colocadas a través de dos líneas: la primera perteneciente a la serie A, por $34.500 millones (unos US$74 millones), con vencimiento para julio de 2013, cuyos principales tenedores son las AFP y fondos de inversión privados con $24.000 millones. Le siguen los fondos mutuos con $9.000 millones, y las compañías de seguro con menos de $3.000 millones. La otra es una línea subordinada de la serie C, por $30.500 millones (unos US$65 millones), con fecha para octubre del mismo año.
Si bien dichos bonos al ser securitizados se sustentan con los activos producidos por la cartera de crédito de la compañía –los cuales permanentemente se transfieren al patrimonio separado para estos títulos–, existen dudas respecto de los volúmenes para la cartera de respaldo.
Y es que aunque existe un requisito estructural de al menos mantener los $65.000 millones como garantía, fuentes de la industria sostienen que “si no se conoce la real calidad de la cartera, puede que esa garantía en realidad valga muy poco”, dada la actual coyuntura.
Marcelo Arias, analista de la clasificadora Feller Rate, señala que actualmente la visión para estos bonos es de AA, con un credit watch negativo “a la espera de poder dimensionar si la cartera que está en el patrimonio separado tiene potencial de contaminación con lo que ha pasado en la compañía”, aunque agrega que frente a la eventualidad de que se tope un trigger, “no necesariamente las clasificaciones pueden ser puestas en nivel de default”.
Gatillos y Eventuales Amortizaciones
Los gatillos o trigger del bono son condiciones previas establecidas en cuanto a patrimonio y renegociaciones, entre otros, cuyos límites en caso de ser traspasados pueden derivar en la solicitud de prepago. En el caso de los bonos securitizados han bordeado por momentos los niveles permitidos. Aunque se debe tener en consideración que Acfin, la administradora de activos financieros delegada por Bci Securitizadora para seguir el rendimiento de dichos gatillos, hace sus análisis a partir de la información que le provee La Polar.
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