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2011/05/02

Gran Bretaña se sacude la crisis y mira de nuevo a América latina


José Crettaz
Enviado especial
LONDRES.- La capital del Reino Unido es como Babel, con una diferencia importante: la gente se entiende. En esta ciudad, donde la tradición y la modernidad conviven armoniosamente, se hablan unos 200 idiomas, pero la lengua franca es el dinero. La primera ciudad del Reino Unido, que ayer celebró con pompa la boda real de un hijo de Lady Di, se presenta como el principal centro financiero mundial y también como la capital de la "nueva economía" del diseño y la tecnología.
Nueva York tiene el mercado de acciones más grande e importante del mundo, es cierto, pero aquí está toda la diversidad, dicen: acciones, metales, monedas, bonos, futuros, opciones, reaseguros y un barrio lleno de magnates rusos, indios, árabes y africanos, atraídos tanto por la seguridad física como por la jurídica. Esta no es una capital financiera fría, salvaje. Tiene una buena coartada: aún en tiempos de recortes y con los conservadores al frente, el británico es un capitalismo con Estado de Bienestar.
Por lo menos eso cuentan algunos de los funcionarios que acompañaron la visita de un grupo de medios latinoamericanos especialmente invitados por el gobierno de su majestad para mostrar el interés británico en América latina. Con una expectativa de crecimiento de 1,5% para este año y de 2,5% para 2012, Gran Bretaña está saliendo de la crisis más rápido que Francia, aunque no tanto como Alemania. Eso convierte al país en un buen promedio de Europa, cuyos dolores de cabeza vienen de sus propios emergentes: Grecia, Irlanda y Portugal, por no mencionar a España.
En este contexto agridulce, el país parece estar volviendo su mirada a América latina en serio. El jefe de la diplomacia del reino, William Hague, lo dijo expresamente en noviembre pasado durante un discurso en Canning House (una suerte de casa latinoamericana en Londres): "Es tiempo de que el Reino Unido vuelva por fin a pensar en América latina y las oportunidades que presenta para la cooperación política, el comercio y la inversión que beneficiará a todos nuestros ciudadanos", dijo. El Reino Unido ve en una América latina liderada por Brasil a un emerging power (categoría analítica so british que se aplica a regiones o grupos de países con alto potencial).
Tantos siglos de vinculación con América latina, tantos esfuerzos por desvincularla de España, Portugal y Francia; tantos kilómetros de ferrocarriles e inversión en frigoríficos y desarrollo ganadero. y tanta distancia en las últimas décadas. Claro, la guerra por las islas Malvinas, tal vez, haya cristalizado esa brecha con casi todos los países latinoamericanos. La usurpación de aquel archipiélago es una cuestión pendiente, pero los funcionarios británicos creen que la relación económico-comercial puede ir en paralelo. ¿Puede ser la cuestión Malvinas un obstáculo para el mejoramiento de la relación?, preguntó La Nacion a Ben Lyon, número dos del departamento de Economía Global del Foreign Office. "No lo vemos de ese modo. No creemos que sea un problema para desarrollar y fortalecer un acuerdo con la región", respondió.
Así, la distancia podría empezar a acortarse. Por lo pronto, las exportaciones británicas a la región crecieron fuertemente en 2010, con un promedio superior al 20%. Y el Reino Unido, ante la resistencia de Francia, España y Polonia, es el principal impulsor de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
Además, en un contexto de recortes, las embajadas británicas en las principales capitales de la región están ampliando sus recursos humanos y volviendo a disponer de dinero para la cooperación, y los viajes de funcionarios británicos son cada vez más frecuentes, principalmente a Brasil, pero también a otros países, como Bolivia y Ecuador. "El interés por la región se percibe también en la demanda de académicos expertos en América latina", dijo a La Nacion Alejandra Irigoin, economista argentina que acaba de radicarse aquí para incorporarse a la London School of Economics, considerada una de las mejores universidades del mundo en ciencias sociales.
Aunque es poco sabido, funcionarios argentinos y británicos lograron una muy buena sintonía en las reuniones del G-20 en un tema a priori inesperado, como la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI). También hay acuerdo en la oposición a la propuesta de regular el comercio mundial de las commodities (tanto en el mercado físico como en el de futuros). En el ámbito privado, en la Bolsa londinense, la London Stock Exchange, cotizan por lo menos dos grandes empresas argentinas, el grupo Clarín (medios y telecomunicaciones) y Mirgor (sistemas de climatización).
Postales de la capital económica británicaLa City, una fortaleza de más de 1000 años
Como Roma, Londres tiene una "santa sede", un área autónoma con gobierno propio. La City, nombre que se volvió genérico para denominar a los distritos financieros del mundo, se enorgullece de su independencia de más de 1100 años. Autonomía que le permite "arreglar las veredas, tener su policía propia y fijar sus normas municipales", según la jactancia de Grez Williams, vocero del Lord Mayor de la City, Michael Bear, embajador financiero, marítimo y de negocios del Reino Unido. Bear visitará la región en junio, cuando desembarque en Santiago, Chile. En la City, donde no viven más de 9000 personas, trabajan cerca de 400.000.
Un alcalde que se mueve en bicicleta
En la City, controlada por miles de cámaras de video que registran cada cosa que ocurre, pueden pasar cosas inesperadas. Como encontrarse al mismísimo alcalde de Londres yendo a su trabajo... en bicicleta. Así lo encontró La Nacion a Boris Johnson, un ex periodista conservador que en 2008 se convirtió en major de la ciudad. ¿Cuán es el principal desafío de su gestión?, le preguntó un periodista chileno: "Apatía", respondió escueto, Johnson -cuya jurisdicción no incluye la milla cuadrada que ocupa la City- antes de seguir pedaleando hasta el moderno City Hall, diseñado por el arquitecto Norman Foster.
En la búsqueda del gobierno más verde
El gobierno de la alianza conservadora-liberal (un acuerdo ideológicamente difícil de explicar) que encabeza David Cameron se propuso ser el gobierno más "verde" de Europa. En eso está: en cada oficina pública hay una cartelera que informa sobre el ahorro de energía generado por sus ocupantes. Y no sólo eso, mientras prevé despedir 490.000 empleados públicos para reducir el déficit del Estado, el gobierno mantiene en pie la formación de un "fondo verde" que en unos años financiará la instalación de empresas limpias. "We are conservative. We conserve" ("Somos conservadores. Conservamos"), cuentan que explicó un tory.
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